El hombre tomó una drástica decisión: arrojar materia fecal en el edificio municipal, más precisamente en la puerta contigua que, como sucede en Santa Fe, da ingreso al Concejo Deliberante.

Según se pudo saber, el vecino se había remitido en reiteradas oportunidades a la Municipalidad por su problema cloacal. Ofuscado y cansado, tomó un balde y dio su propia respuesta.

Tras el hecho se dio aviso a la comisaría local. Se actuó de oficio en primera instancia y luego se radicó la denuncia por parte de la Municipalidad, contando con testigos de trabajadores de dicho lugar, los cuales aun estaban cumpliendo funciones en su horario laboral.

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