En la semana santa del 2012, el reo Amado Boudou, entonces Vicepresidente de la Nación en ejercicio, convocó a la prensa en un día feriado para dar su versión del rol que tuvo en la compra hostil de la única imprenta privada del país capaz de confeccionar billetes, Ciccone Calcográfica. Ya estaba imputado en el expediente por que siete años después, hoy mismo, terminó donde terminó.

El Complejo Penitenciario Federal I, Ezeiza. Fue condenado a cinco años y seis meses de cárcel por haberse adueñado de forma ilegal de esa máquina de hacer dinero. Aquel día, por indicaciones dictadas por la Presidenta Cristina Fernández, Boudou se defendió diciendo que era víctima de un complot en el mezcló a periodistas, jueces, fiscales, empresarios del juego, políticos de la oposición.

Pero algo llamó la atención entre tanta burbuja retórica. Atacó y responsabilizó por sus desgracias judiciales al entonces Procurador de la Nación, Esteban “Bebe” Righi, quien falleció este martes a los 80 años. Righi era amigo de los Kirchner y, a pesar de eso, se había ganado cierto respeto entre sus subordinados: los fiscales federales que deben investigar la corrupción gubernamental.

¿Boudou había elegido a ese enemigo por decisión propia? Righi fue un dirigente histórico del PJ que había sido ministro de Héctor Cámpora, un político supuestamente venerado por los Kirchner.

“Bebe”, como se apodaba Righi, no estaba aquel día de Semana Santa del 2012 en Buenos Aires. Clarín pudo saber por fuentes de su entorno que había viajado a Nueva York. Entre otras actividades, planeó escuchar ópera en el Lincoln Center of a Performing Arts.

El dilema sobre la perorata furiosa de Boudou tuvo respuesta cuando volvió a Buenos Aires.

Righi fue citado a la Casa Rosada.

Lo atendió el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini. “Tenés que renunciar”, le informó el funcionario. Boudou había manchado el honor de Righi vinculándolo a negocios con las causas que tramitaban en Comodoro Py. Aun así aceptó la orden. Pero antes pidió algo. “¿Puedo ver a Cristina? Zannini fue seco, como solía serlo: “No”.

El caso Ciccone, Boudou, se llevaba puesto así al jefe del Ministerio Público Fiscal. Tiempo después fue desplazado de la investigación el fiscal Carlos Rivolo, que tuvo un rol crucial y determinante para que la causa Ciccone recolecte pruebas esenciales contra Boudou.

Righi calló mucho tiempo durante el verdadero motivo de su renuncia: se fue del cargo de Procurador cuando su responsabilidad y deber era no claudicar ante una avanzada del poder político sobre su organismo.

Aun así, su carta de renuncia, que se puede encontrar en la web, estaba escrita con el tono de otras eras en las que la caballerosidad era una cualidad valorada, y daba a entender con ironía el verdadero motivo de su partida.

Años después, en una entrevista con La Nación, deslizó alguna crítica a Boudou.

Cristina acaba de despedir a Righi, tal vez sin quererlo, admitiendo lo que había pasado: ella eligió sostener a Boudou y no a él.

CFK difundió por Twitter que con Righi “hace poco tiempo, luego de algunos años, nos habíamos reencontrado”.

Nunca explicó porque se habían, justamente, desencontrado.

Clarin