La senadora nacional Silvina García Larraburu, que integra el bloque referenciado en la expresidenta Cristina Kirchner, defendió la propuesta del diputado Felipe Solá sobre recrear la Junta Nacional de Granos, al sostener que “sin duda beneficiará a los trabajadores y consumidores, además de desmonopolizar el mercado de granos en favor de la soberanía nacional”.

García Larraburu explicó que “esta iniciativa, además de regular y controlar la producción de cereales, oleaginosas y sus subproductos, promueve el aumento de dotación de capital y la valuación de la mano de obra”.

En un comunicado, la legisladora del Frente para la Victoria-PJ por Río Negro recordó que presentó proyectos con ese fin en los años 2014, 2016 y 2018, este último actualmente vigente.

Según la autora, “en la actualidad, 15 compañías extranjeras remiten el 96% del total de los despachos nacionales al mundo”.

“Según la Secretaría de Agroindustria, durante todo el año pasado se exportaron cerca de 73 millones de toneladas de cereales, oleaginosas, aceites y subproductos. Los dos factores principales que debemos atender los argentinos son la concentración y la extranjerización de nuestro comercio exterior, dado que las compañías que lo manejan tienen sus sedes en Europa, Estados Unidos o China”, precisó.

Y agregó: “Hablamos de un sector estratégico que desde la ley de inversiones extranjeras de Martínez de Hoz, luego profundizada por Domingo Cavallo, es progresivamente absorbido por capitales foráneos. De este modo las pequeñas acopiadoras nacionales que lograban exportar productos del agro, han sido consumidas por grupos trasnacionales”.

“Es fundamental la presencia de un ente regulador que proteja y fortalezca a las firmas locales que aún están activas. Lamentablemente este pequeño sector, que hoy ocupa el 4% del comercio exterior, debió integrarse de manera vertical a la cadena de producción internacional, resignando oportunidades de crecimiento”, detalló García Larraburu.

Asimismo, señaló que “el comercio exterior maneja divisas estratégicas para nuestro desarrollo nacional. Sin embargo, las compañías trasnacionales que lo controlan, priorizan sus intereses de acumulación, giran los excedentes a sus casas matrices e incluso presionan con nuestro tipo de cambio con el objeto de generar más ganancias”.

“Argentina, mientras tanto, recibe pocos o nulos beneficios. Recuperar las ventajas de la renta del comercio exterior, representaría la oportunidad de volver a generar un modelo para muchos, que remita los excedentes a una economía de enclaves productivos más relaciones entre sí y con multiplicación de empleo y producción”, concluyó la legisladora.

Parlamentario