En los últimos años la tecnología se fue convirtiendo cada vez más en una aliada de la seguridad vial. Y ahora podría avanzar otro paso.

Las empresas que se ocupan de las cámaras de seguridad que se usan para las fotomultas afirman que ya podrían utilizarse equipos que permitirían detectar a los conductores que manejen hablando por el celular o sin usar el cinturón de seguridad. Es decir, las cámaras de las fotomultas se meten adentro de los autos.

Así lo informaron en la Cámara de Empresas de Control y Administración de Infracciones de Transito de la República Argentina (CECAITRA).

“Estas cámaras se enfocan en las personas que viajan en los asientos delanteros. Además, detectan la circulación sin luces encendidas. Los equipos poseen sensores de movimiento y cámaras de alta resolución de captura frontal de imágenes, que en un solo cuadro incluyen el frente del vehículo con su correspondiente patente y la imagen del habitáculo”, explicaron en la institución.

Estos equipos ya funcionan en España, por ejemplo. Hay más de 300 cámaras en todo el país, instalados en cabinas de peajes, en los semáforos o en postes en las veredas. También captan con nitidez las chapas patentes.

Las multas por no usar el cinturón de seguridad, llevar a un menor de 12 años en el asiento delantero y hablar por celular son de 100 Unidades Fijas, que hoy equivalen a $ 1.040 (se determinan en base al valor de medio litro de nafta). La de enviar mensajes de texto es de $ 2.080. Y la de circular sin luces encendidas, de $ 728.

Para los especialistas en seguridad vial sería un avance muy interesante. “El uso del cinturón de seguridad es muy bajo. En la Ciudad es del 65%. En Argentina podrían salvarse 1.000 vidas por año”, afirmaron en la ONG Luchemos por la Vida.

Según detalla el diario Clarín, por ejemplo, cuando se instalaron las cámaras de seguridad en las calles para prevenir delitos, el Gobierno porteño tuvo que incluir un software que impidiera que se viera a través de las ventanas dentro de las viviendas.

La otra discusión es si en realidad este tipo de dispositivos no son utilizados con fines recaudatorios. Un argumento en ese sentido es que el Estado no publica en la web la ubicación de esos dispositivos, como sí se hace en otras ciudades.

En el Gobierno porteño lo niegan y responden que el verdadero éxito de la política de cámaras es, justamente, cuando ya no detectan infractores porque la gente respeta las leyes.

En la Ciudad ya hay casi 200 cámaras de fotomultas, a razón de una cada 15.000 habitantes. Aunque no se llega al nivel de otras ciudades, como San Pablo (una cada 10.000), Buenos Aires sí supera a otras capitales sudamericanas como Montevideo o Santiago de Chile.

Sólo el año pasado, el Gobierno sumó 24 equipos con Sistema de Reconocimiento Electrónico de Patentes para detectar a los vehículos que circulan sin permiso en la zona de exclusión del Microcentro.

También hay 24 “cascos inteligentes”, cámaras que llevan agentes de tránsito que se mueven en moto. Y 40 artefactos que cubren varios carriles a la vez en las autopistas.