Le dicen “Quasimodo”, como aquel niño jorobado que habitaba la catedral de Notre Dame, aunque en este caso su historia no está ligada a un personaje de ficción. Tiene 16 años y el sábado a la noche lo detuvieron después de cinco allanamientos en el partido de Tres de Febrero, al noroeste del Gran Buenos Aires.

Este adolescente es de Loma Hermosa y habría tenido un celular similar al que le robaron a Matteo Villica, también de 16 años, cuando la víctima iba a buscar a una amiga para ir a un encuentro de la parroquia del barrio.

A Matteo lo mataron de un disparo en el pecho apenas se bajó del colectivo 328. Fueron dos personas en moto las que lo asaltaron: una le tiró a matar.

Fuentes policiales confirmaron a Clarín que se trataría de un joven de la misma edad, del mismo barrio, al cual reconocieron por la moto en la que circulaba el día del crimen.

También buscan a su cómplice, que estaría identificado pero que aún no fue hallado por la Policía.

“Al sospechoso se le incautó un teléfono celular marca Samsung que podría ser el de la víctima. Todavía no han hecho las pericias correspondientes, por lo que no podemos confirmarlo”, aclararon fuentes policiales.

En simultáneo, hubo otro allanamiento en búsqueda del supuesto cómplice de “Quasimodo”. No lo encontraron en su casa, pero sí hallaron cinco municiones de calibre 22 largo y otros teléfonos que también serán analizados.

El viernes 28 de diciembre, Matteo salió de su casa de la calle Argentina al 900 y, alrededor de las 21, tomó un colectivo de la línea 328 para pasar a buscar a una compañera de un grupo de jóvenes de la Parroquia Nuestra Señora del Luján Del Buen Viaje. Pensaban ir juntos a una reunión para despedir el año con otros grupos de la iglesia.

El adolescente se bajó del micro en avenida General Lavalle y Mansilla. Tenía que caminar 30 metros hasta la casa de su amiga. Solo le faltaban unos pasos para llegar cuando de la nada apareció una moto roja de 125 cc. con dos ladrones armados.

En apenas segundos, le dispararon al pecho a Matteo y le sacaron la billetera con sus documentos y el celular. Los motochorros escaparon. Clarin