“Este peronismo nunca me contuvo”, dijo el candidato a vicepresidente de Macri en diálogo con La Nación.

“Estoy absolutamente tranquilo, sereno”, dice el   senador Miguel Pichetto en un tono de voz y con una postura corporal que parecen confirmar sus palabras. “No me tiembla el pulso”, agrega, mientras muestra su mano derecha para despejar cualquier tipo de dudas.

A pocas horas de haber protagonizado la noticia política de la campaña electoral, Pichetto explicó su decisión de acompañar a Mauricio Macri en la boleta presidencial oficialista en la incomodidad ideológica que le provoca el PJ aliado al kirchnerismo.

 “Este peronismo nunca me contuvo. En el plano ideológico, las visiones más ligadas a la izquierda nunca fueron parte de mi proceso político cultural”, afirmó el senador.

En un reportaje con La Naciónel rionegrino confirmó su alejamiento del Bloque Justicialista, aunque dijo que no se sumará a la bancada oficialista de Cambiemos. “Voy a mantenerme en un plano de individualidad en esta etapa”, aseguró. No obstante, aclaró que a partir de ahora será “consecuente con los lineamientos del Gobierno”.

Y en una declaración que horrorizará a sus detractores, y en particular al kirchnerismo, consideró que su “relación con los sectores económicos, con los sectores más potentes de la economía, con el mundo del petróleo, del gas, los fondo de inversión” fue uno de los factores que llevaron a Macri a sumarlo a su ticket presidencial.

Además, negó que su pase al oficialismo pueda considerarse una defección hacia el peronismo. “La palabra traición a nivel popular puede implicar un desvalor, pero en política es un mirar hacia adelante y tratar de cambiar las cosas”, sostuvo. “Además, no tenía compromisos con nadie”, agregó.

-Con una mano en el corazón. ¿Por qué aceptó el ofrecimiento de Macri?

-Hubo una visión de acercamiento respecto a la mirada de la Argentina del futuro. Mi viaje a los Estados Unidos también fue revelador respecto de las necesidades que el país tiene de ser previsible, de tener marcos racionales de comportamiento económico. Una mirada de un capitalismo moderno, con una visión más ligada a la defensa de procesos de intercambio pero también cuidando la industria nacional. Nadie discute que en el mundo el sistema es el capitalista. Pero acá todavía se discuten ese tipo de cosas, todavía hay miradas de la izquierda argentina viejas, que proliferan en el espacio de Unidad Ciudadana y una parte del peronismo.

-¿Por qué piensa que el peronismo acompaña ese discurso?

-Hay algunas explicaciones históricas y otras de sumisión de algunos dirigentes. El peronismo siempre va atrás del que supuestamente tiene votos. El partido debió haber planteado un proceso más democrático, porque cuando perdiste tres elecciones se requiere mayor participación. Esto nunca ocurrió. Por eso digo que la disputa electoral está planteada entre un eje democrático y un eje con componentes autoritarios que no se sabe adónde puede derivar.

-¿Deja de ser peronista?

-Es un punto de ruptura con mi pasado. Uno no va a dejar de pensar en muchos temas como un hombre del peronismo, pero indudablemente la decisión que he tomado no tiene retorno.

-¿Qué le aporta su presencia al oficialismo?

-Yo le puedo dar previsibilidad en un sector donde le he ayudado: mi actividad parlamentaria de casi 18 años y una relación con los sectores económicos, con los sectores más potentes de la economía, con el mundo del petróleo, del gas, con las economías productivas, con fondos de inversión. Mi visita a los Estados Unidos no hizo más que ratificar ese vínculo.

-¿Siente que traicionó al peronismo?

-Es muy precario ese concepto. La palabra traición a nivel popular puede implicar un desvalor. En política es un mirar hacia adelante y tratar de cambiar las cosas. Además, no tenía compromisos con nadie. Fui uno de los que más aportó al espacio (Argentina) Federal. Lamentablemente, las desinteligencias determinaron un achicamiento del espacio. Si se hubiera consolidado con una elección democrática, tal vez me hubiera quedado. Cuando el espacio se achicó me di cuenta que había que ir a una propuesta mucho más concreta porque el escenario va a ser de fuerte polarización.

-Parece el candidato del establishment. Se habla del efecto Pichetto, sube la bolsa, baja el dólar.

-Creo que el mérito no es mío, es del Presidente que tomó la decisión y que provocó un cambio y una mirada más optimista en los mercados. Tampoco creo que fue solamente por mí. Sí fue una decisión política de envergadura, que el Presidente toma arriesgándose y que ha sido bien mirada por los sectores económicos, por elestablishment, por el sector financiero. Pero también por gran parte del pueblo argentino, porque cambió la perspectiva. Creo que vamos a tener un resultado electoral realmente muy importante.

-Pero su incorporación no le suma votos Cambiemos.

-Es probable. Los votos los tiene el Presidente. Le agrega otras cosas, que tienen que ver con la previsibilidad, con la gobernabilidad, con mis relaciones, tal vez con mi discurso, con mi compromiso con determinados sectores.

-Pero fue muy crítico de la gestión económica.

-Fui crítico de la gestión económica, especialmente en el tema de las corridas, que eran problemas heredados, de superestructura. Pero creo que hoy la economía está tendiendo a estabilizarse y esto alienta expectativas muy favorables.

-¿Que lugar ocupará en el Gobierno en esta etapa?

-La señal que ha tomado el Presidente es de apertura, de abrir el gobierno. Hoy he participado de una reunión de gabinete; me ha invitado y ha sido muy generoso. Todavía ni siquiera tengo el cargo para el que me han elegido y ya me hace participar en las decisiones. Hoy fue una reunión informativa, nada más.

-¿Qué rol tendrá en un eventual gobierno”

-Voy a actuar en la medida de mis límites y de mi responsabilidad. Yo conozco cómo funciona la institución vicepresidente. El vicepresidente tiene que estar en una zona poco iluminada, porque si esa luz ilumina mucho impacta sobre la autoridad presidencial, y tiene que acompañar las decisiones del Presidente. En los lugares que me tocó actuar lo hice con la máxima lealtad.

-¿Esa lealtad explica sus años de apoyo al kirchnerismo?

-Si, claro. Hubo un montón de medidas que no estaba de acuerdo, pero una vez resuelto el debate interno había que apoyar. Pero, además, creo que la política no es para librepensadores ni almas bellas individuales, es una tarea de carácter colectivo, de equipo.

-¿Cómo imagina la próxima sesión?

-Voy a actuar como hasta ahora pero sin la responsabilidad del bloque. Los temas que tenga que apoyar los voy a apoyar.

-¿Además de la presidencia también renunció al bloque PJ?

-Sí, yo no quiero afectar con mi presencia decisiones que el bloque tiene que tomar. Son cuestiones de lógica política, de sentido común.

-¿Se va a sumar a Cambiemos?

-No, voy a mantenerme en un plano de individualidad en esta etapa, pero voy a coincidir con las políticas que se lleven adelante. A partir de ahora seré consecuente con los lineamientos del Gobierno.

-¿Su incorporación actuará como una reivindicación de la pata peronista de Cambiemos, de dirigentes como Emilio Monzó, por ejemplo?

-Yo siempre tuve una buena relación con Monzó y también con el jefe de Gabinete (Marcos Peña), que es una las figuras más importantes del Gobierno, por lo menos en la relación con el Presidente. Pero hay muchos más dirigentes peronistas afuera de Unidad Ciudadana y del peronismo que quieren participar. Creo que esto recién empieza y vamos a ir aumentando la masa crítica del peronismo en este nuevo frente electoral.

-¿Habrá gobernadores?

-A los gobernadores hay que molestarlos lo menos posible, hay que ser prudentes. Muchos de ellos están en proceso electoral. Hay gobernadores que van a ir con boleta corta. Pero tampoco hay que presionarlos para que se sumen o para que se saquen una foto.

-¿Ya sabe qué rol va a tener en la campaña?

-La política se hace con actos de campaña, en el territorio.

-¿Cómo se siente?

-Absolutamente tranquilo, sereno. No me tiembla el pulso. Porque fue una decisión meditada y porque sentí que este peronismo nunca me contuvo. En el plano ideológico, las visiones más ligadas a la izquierda nunca fueron parte de mi proceso político cultural. Pero bueno, en política se hace lo que uno quiere y lo que no se puede evitar son las consecuencias y los efectos. Como en la vida.

Fuente: La Nacion