La historia que generó indignación en toda Sudamérica comenzó el pasado sábado, cuando un grupo de viajeros habría ingresado ilegalmente a la ciudadela inca el pasado sábado por la noche y fueron apresados por los guardaparques y policías asignados en Machu Picchu durante la madrugada del domingo.

En esa situación, se los acusó de haber tirado una piedra de una de las paredes resguardadas y también de haber defecado en la zona. A partir de eso, se les inició una  investigación y se determinó su expulsión del país, del cuál salieron a través del cruce fronterizo con Bolivia.

Se trata de los argentinos Leandro Sactiva y Magdalena Abril Retamal; de Cristiano da Silva Ribeiro, de Brasil; de Marion Lucie Martínez, de Francia; y de Fabián Eduardo Vera Vergara, de Chile, mientras que un tercer argentino deberá permanecer allí mientras se resuelve su situación procesal.

“Es un trabajo coordinado entre Migraciones y la Policía, esta última instancia ejecuta (la expulsión)”, expresó Roger Solís Ochia, representante del primero de los dos organismos, que además informó que ninguno de ellos podrá retornar a Perú por los próximos 15 años.