“Lo llevé a mi casa bordo de mi cuatriciclo, lo comí y tiré los restos al mar. No tengo nada que esconder”, dijo Rubén Vicente, el pescador acusado de matar a un delfín en una playa del partido bonaerense de Coronel Dorrego. Sin embargo, asegura que no lo mató y que intentó “dejarlo y tirarlo al agua dos veces, pero pasaron 10 minutos y seguía ahí así que me lo llevé”. Podría enfrentar una multa de un millón de pesos, ya que se trata de un animal en peligro de extinción.

Un hombre pescó un delfín en una playa del Balneario Marisol, en el partido bonaerense de Coronel Dorrego, lo llevó en su cuatriciclo y luego se lo comió en su casa. Ahora podría enfrentar una multa de un millón de pesos, ya que se trata de un animal en peligro de extinción.

Testigos se encontraron con un hombre que tenía en su poder un delfín ensangrentado a bordo de su cuatriciclo, lo fotografiaron y subieron las imágenes a las redes, donde se volvieron virales.

Personal del del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) identificó al acusado, Rubén Vicente, y decidió sancionarlo con una multa que podría llegar al millón de pesos.

Vicente dio su versión al medio LU24: “Fui a pescar a La Boca como siempre y saqué una pescadilla. Al rato tuve un pique grande. Pensando que era una corvina, me llevó para el lado del río. Estaba solo yo, y estaba aclarando. Peleé un rato y después de 40 minutos lo llevé cerca de la orilla. No estaba bien el pescado y no lo pude sacar, y a lo último lo saqué enredado en la bajada y enganchado. Pegó coletazos, traté de tirarlo al agua y encaró a la orilla otra vez. Intenté dejarlo y tirarlo al agua dos veces, pero pasaron 10 minutos y seguía ahí así que me lo llevé”.

Y continuó: “Lo llevé a mi casa bordo de mi cuatriciclo, lo comí y tiré los restos al mar. No tengo nada que esconder. Fue un accidente”. Y agregó: “Tendría que haberlo dejado tirado, pero ya está. Lo comí”.

“No es como dicen que maté un delfín. Yo no lo pasee por el pueblo, lo llevé a mi casa y es lo que pasó”, se excusó. “Hace tres días lo habían visto. Es un pescado que no sale a la orilla. Cuando vi la cola pensé que era un tiburón. Quiero aclarar que no es un delfín. Es de la familia, eso quiero que quede claro. Es un depredador y está en extinción, pero no fue la intención. La policía vino a mi casa, me presiona. Vino el OPDS de La Plata a verme“, agregó.

El OPDS es la Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible. La entidad confirmó que aplicará una sanción al pescador que “puede llegar a un millón de pesos” y notificó que en las próximas horas se dará intervención al área de Fauna de Nación, según difundió la agencia Télam. Tal como explicó Rubén Vicente, lo que había pescado era un delfín de la familia Franciscana.

Martín Boccacci, subsecretario de Planificación Ambiental del OPDS, afirmó en un comunicado que se trata “de una especie en peligro de extinción protegida en la provincia de Buenos Aires y declarada Monumento Natural, que es la máxima categoría de preservación”.

El organismo informó que la pesca incidental es la principal amenaza de la especie: entre 500 y 800 ejemplares mueren en la provincia de Buenos Aires por estas prácticas. De persistir su caza, la población podría extinguirse antes de 2050, tal como advirtieron expertos del OPDS.

Gabriela Vaskoboinik, una vecina de Coronel Dorrego,  fue quien difundió las imágenes. Después de que lo mató y lo dejó desangrándose para que le sacaran fotos, paseó al delfín por toda la villa balnearia Marisol en el cuatriciclo“, contó en diálogo con el medio local LaNoticia1.com.

Gabriela aseguró que testigos le ratificaron que el hombre había matado al delfín con un bichero y que luego había recorrido toda la playa ufanándose de su presa.

“Ésto pasó en la desembocadura del río Quequén -informó-. A mí me escribieron varias personas que estaban a metros de este hombre, justo en la boca de la desembocadura, y que vieron cuando mató al delfín con el bichero. En las fotos se puede ver claramente que el animal está lastimado y tiene clavaduras en el lomo. Más allá de que pudo haber llegado a la costa porque estaba enfermo, su muerte no fue de manera natural“, adujo.

“Yo subí la foto para que se tome conciencia porque está en peligro de extinción. Estoy en contra de la caza. No hay necesidad ni de matarlo, ni de sacarle fotos muerto, ni de pasearlo en un cuatriciclo por toda la playa”, aseveró la mujer.

Su publicación provocó una indignación generalizada que derivó en la intervención de la dirección provincial de Flora y Fauna.