La familia, que siempre sostuvo esa hipótesis, dice que el fiscal del caso no hace nada. La respuesta del hotel.

“Hacemos constar que le fue practicada la necropsia al cadáver de María Melina Caputo Flores (…) Dicho cadáver tuvo como diagnóstico preliminar de causa de muerte electrocución“, dice el acta emitida por el Instituto Nacional de Patología que depende del Ministerio de Salud Pública de República Dominicana, según documentos que la familia Caputo Flores hizo llegar a Clarín.

Melina Caputo murió el 16 de agosto en el hotel Be Live Collection Canoa de Bayahíbe, a unos cincuenta kilómetros de Punta Cana, en República Dominicana: tenía 17 años. Según había denunciado su familia en ese momento, Melina recibió una descarga eléctrica que resultó fatal mientras subía las escaleras para salir del mar a un muelle de madera del hotel.

Cuando se conoció la noticia, Miguel Ángel Uriondo, director de Comunicación Corporativa del grupo Globalia, al que pertenece la cadena hotelera Be Live, dijo a Clarín que, al momento de retirar el cuerpo de Melina de sus instalaciones, “las autoridades constataron que no había cableado al descubierto ni ningún elemento que podría causar una descarga eléctrica cerca de la escalera“.

Este domingo la familia de la adolescente sanjuanina dio a conocer también el Certificado de Defunción emitido por el Ministerio de Salud Pública del país caribeño, en el que constan como causa de defunción “edema pulmonar, shock cardiogénico, fibrilación ventricular, electrocución“. Un extracto de ese acta emitido por la Dirección Nacional de Registro del Estado Civil de República Dominicana también enumera esas causas de muerte.

Ante esa información, Clarín volvió a comunicarse con Uriondo. “Según los informes que tenemos, es imposible que fuese un problema de las instalaciones”, dijo. Ante la consulta de si la empresa aún sostiene que Melina no se electrocutó, el vocero respondió: “Lo seguimos sosteniendo. Es imposible”.

“Mi cuñado recibió toda la documentación cuando las autoridades dominicanas finalmente permitieron repatriar el cuerpito de mi sobrina, algo que demoró una semana después de su fallecimiento”, explica desde San Juan Mauricio Flores, tío materno de Melina.

“En ese momento el fiscal le dijo a mi cuñado que no había ni carátula, ni imputados, ni número de causa, nada. Yo volví a comunicarme con él la semana pasada y dice que aún no hay nada: si no hay carátula, si no imputan a nadie, no puede haber causa penal”, describe Flores.

“Mi cuñado recibió toda la documentación cuando las autoridades dominicanas finalmente permitieron repatriar el cuerpito de mi sobrina, algo que demoró una semana después de su fallecimiento”, explica desde San Juan Mauricio Flores, tío materno de Melina.

“En ese momento el fiscal le dijo a mi cuñado que no había ni carátula, ni imputados, ni número de causa, nada. Yo volví a comunicarme con él la semana pasada y dice que aún no hay nada: si no hay carátula, si no imputan a nadie, no puede haber causa penal”, describe Flores.

“El fiscal es Aneury Castillo De Jesús -el nombre coincide con el del acta de levantamiento del cadáver de Melina- y no está haciendo nada. Estamos asesorándonos con abogados dominicanos para que trabajen auditados por abogados argentinos. Nos vamos a constituir en parte querellante, podemos pedir pruebas, pero se supone que eso se hace en compañía de la fiscalía y todavía no se ha movido nada. El fiscal me dijo que no recibió copias de la documentación que le dieron a mi cuñado cuando pudo traer el cuerpo de Melina. No sé si demoran los organismos, si él no hizo el pedido, pero todo demora la causa”, sostiene Flores.

Su hermana es Claudia Flores, mamá de la adolescente que murió en Bayahíbe hace un mes y medio. “La espero como si se hubiera ido a un viaje del que todavía no volvió. Esto es una pesadilla: para el padre, para mis otros hijos, para mí. Estamos destruidos y lo único que necesitamos es que la Justicia nos repare, pero por lo que llevamos visto, la Justicia dominicana no existe”, dice. “No hay más palabras”.

Clarin