Las primeras estimaciones sobre la tasa de inflación para este año coinciden en dos puntos. Una es que el dato de 2018 serámás bajo que el de 2017. Miguel Kiguel, director de Ecoviews, calculaba hasta la semana pasada -antes de las modificaciones de las metas-, que si el ritmo al que subieron los precios el año pasado fue 24%, este año habrá que esperar una tasa de 18,5%. Algo parecido divisa la consultora Ecolatina.

¿Y qué hay con el segundo punto de coincidencia? Que la tasa de inflación esperada es mayor a la meta que el jueves pasado anunció el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne: 15% para 2018. El REM que elabora el Banco Central da 16,6%.

 

La pregunta que muchos se hacen es si las expectativas sobre la marcha de los precios aumentarán tras la modificación de las metas y ese 16,6% sube más. Algunos analistas como Fausto Spotorno (OJF&A) creen que así sucederá y que por lo tanto se vería reflejado en el REM. Aunque para corroborar esa ‘digresión teórica’ habrá que esperar recién dentro de un mes. La conferencia de prensa del jueves pasado arrancó 10 minutos después del plazo que se había puesto como límite para que los economistas, bancos y consultoras enviaran sus datos para el REM.

Otros economistas, en cambio, creen que es demasiado prematuro para modificar la pauta inflacionaria por el hecho de que se ‘corra’ la meta. Javier Alvaredo (ACM) por ejemplo dice que será clave lo que suceda con las paritarias para configurar de manera definitiva las expectativas inflacionarias 2018.

Ecolatina señala algunos ítems que impulsarán la inflación este año:

la inercia inflacionaria, en la última década los precios crecieron en promedio al 25% anual,

el ajuste tarifario, la contracara de la reducción de los subsidios para bajar el déficit,

las expectativas crecientes de inflación, lo cual genera demandas salariales o incrementos de precios elevados superiores al nuevo objetivo.

“En materia inflacionaria -sostiene la consultora en un informe sobre las perspectivas económicas de este año-, el verdadero desafío será lograr que la suba de precios se ubique por debajo del 20%, algo que no se observa desde 2009 (N.E.: ese año hubo recesión y la economía se contrajo 6%). El recientemente anunciado cambio de las metas de inflación (del 8-12% del BCRA para 2018 al 15% propuesto por el Ejecutivo y el diferimiento a 2020 del cumplimiento del objetivo de una inflación anual de 5%) muestra que el gobierno subestimó el problema inflacionario o sobrestimó su capacidad de reducir la suba de precios”.

La inflación mensual para los primeros meses del verano estaría en 1,5% calculan economistas de las consultoras LCG y Elypsis. Desde ese aspecto sería mejor que diciembre de 2017 pero aún habría subas de precios de bienes regulados. La inflación preliminar del mes pasado se ubicaría en 2,6% -el dato saldrá la semana próxima- con lo cual el total del año cerraría en torno al 24%.

La semana pasada el Gobierno anunció la modificación de las metas. Se esperaba que para este añ o el IPC se ubicara entre 12% y 17%. Quiere decir que si finalmente cierra en 24%, la diferencia con la meta habría sido de al menos siete puntos porcentuales. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, reconoció que esos objetivos -anunciados hacía ya dos años atrás-, no eran más “creíbles”.

Para este año la inflación objetivo es 15%. La meta anterior era entre 8% y 12%. Para los economistas y el mercado la inflación esperada aún se encuentra por encima de la meta. El Gobierno sostiene que puede alcanzarse el 15%. “Cuando un programa disciplinado de desinflación muta a un comité de decisión que incluye políticos y economistas no entrenados en la política monetaria, frecuentemente agrega incertidumbre a la moneda local”, dice un informe Balanz Capital de la semana pasada. “Debilitar la independencia del BCRA es una mala profecía en nuestra visión”.

clarin