El peronismo dormía. Narcotizado por el síndrome de Estocolmo que lo condenaba a hundirse junto a Cristina Kirchner, le había transferido a Mauricio Macri la misión de derrotarla.

Con el Frente Cambiemos afianzado en el poder, el movimiento de Perón y Evita postergaba sus sueños de regreso al poder hasta el lejano 2023. Pero la siesta peronista comenzó a sacudirse en abril, con la primera disparada del dólar que depositó al Gobierno en el regazo peligroso del Fondo Monetario Internacional. Y la película comenzó a acelerarse en los últimos tres meses. La aparición de los cuadernos y las coimas kirchneristas, que mostraron como nunca el robo al Estado perpetrado en los doce años de Néstor y Cristina. Y el descalabro financiero de los últimos días, que llevó la devaluación del peso al 100% y exhibió sin pudores el desconcierto de la gestión macrista.

Por eso, los principales líderes de la oposición han decidido sumar fuerzas para estructurar una alternativa que asome entre la grieta que conforman Macri y Cristina. El próximo domingo, aunque algunos todavía sugieren hacerlo el lunes 10 de septiembre, una fotografía mostrará sonrientes a Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey, Miguel Angel Pichetto, al gobernador Juan Manzur y al economista Roberto Lavagna. Uno de ellos, y el futuro incandescente de la Argentina determinará quien, será el candidato presidencial del peronismo no kirchnerista.

La imagen estará acompañada por un borrador de programa de gobierno, diseñado a las apuradas mientras el dólar sube, los bonos y las acciones bajan y el riesgo país trepa peligrosamente.

“La idea era hacerlo en octubre, e incluso más cerca de fin de año, pero la crisis económica aceleró los planes”, explica uno de los protagonistas de la movida.

Todos reconocen que la guerra de egos no facilitará las cosas. Massa y Urtubey pretenden ser candidatos a presidente, aunque ambos reconocen que sólo podrá ser uno de ellos. Pichetto tampoco resigna sus aspiraciones, pero entiende que está un escalón detrás de dirigente de Tigre y también del gobernador de Salta. Al senador que enfrentó a Cristina en la sesión legislativa que votó para que la Justicia pudiera allanar sus tres domicilios no le disgustaría nada acompañar a cualquiera de ellos en una fórmula presidencial.

El caso de Lavagna necesita tratamiento especial. El economista, que fue secretario de Industria de Raúl Alfonsín y ministro de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, es la figura que eligió Massa como referente económico en el 2015. La medalla de los superávits gemelos que ostentaba de aquellos años de soja por las nubes no le alcanzaron al candidato para meterse en el ballotage que terminaron disputando Macri y Daniel Scioli. Sin embargo, el de Lavagna es el nombre que pronuncian varios peronistas cada vez que se refieren a la instancia hipotética de apuntarle a un presidente de unidad si la crisis se vuelve intolerable.

Clarin