-Ya lleva 45 años de militancia. ¿Cuál fue el mejor momento para ser radical?

-No es una manera muy buena de decirlo, porque un radical de ley no disfruta el poder. Un radical de ley sufre el poder. Hay otros actores políticos que lo disfrutan, festejan y frivolizan. A un radical de ley no le pasa eso. ¿Cuál es el mejor momento para sentirse radical? Cuando uno sintoniza con la demanda social y forma parte de las mayorías. La adversidad siempre es fea.

La inauguración democrática es una las cosas mas emocionantes que uno pudo vivir.

-¿Y ahora? ¿En Cambiemos sufren el poder o lo ejercen?

-El radicalismo forma parte de una coalición. Somos fundadores de esa coalición. Lo hicimos sabiendo que éste es un tiempo de coaliciones. El último presidente que fue presidente de un solo partido fue Alfonsín en el 1983. Formamos parte de esta coalición, que no tiene el funcionamiento que nos gustaría que tuviera, pero nos sentimos orgullos de que los presidentes de los interbloques Mario Negri y Luis Naidenoff sean radicales. Estamos orgullosos de que dos de los episodios de este año decisivo que se va fueron titularizados por radicales. El (ex) ministro (de Salud Adolfo) Rubinstein y la discusión de la Interrupción Voluntaria del Embarazo y el embajador Pedro Villagra, sherpa en el G20. Para mejorar y dar un salto de calidad en la coalición debemos seguir siendo parte de la misma.

-¿Alfonsín hubiera sido parte de Cambiemos?

-No puedo contestar por él, pero podría ayudarte a pensar qué hubiera hecho él. La política es diálogo y consenso y acuerdos. El populismo -pensaba él- es a la democracia como la prostitución al amor. Estoy seguro de que hubiera reaccionado con las mismas claves con las que lo hacemos los radicales hoy.

-Entonces no hubiera reaccionado como su hijo…

-Somos cientos de miles en todo el país. No hay ni un diputado nacional, ni un gobernador, ni un intendente que se proponga ir con la Lista 3. La corriente mayoritaria del radicalismo está con la reafirmación del mundo político que tiene como propósito dar vuelta la página del populismo en la Argentina.

-Habló de la IVE, un reclamo ante todo de las mujeres. ¿El radicalismo es un partido machista?

-La sociedad tiene condimentos machistas. Es una sociedad con resabios y rémoras y acto-reflejos autoritarios y machistas y en algunos casos misóginos. No es un rasgo distintivo del radicalismo. La Ley de divorcio tuvo como actriz principal a Florentina Gomez Miranda, un ícono de la lucha política argentina. Eso lo hizo el radicalismo. Es cierto que hubo algunos radicales que no acompañaron la IVE, pero lo mayoría fue favorable.

-¿Le faltó audacia a Macri para empujar el aborto legal? ¿Equivocó al dar libertad de consciencia en un tema de salud pública?

-No sé, pero me saco el sombrero frente a un gobierno que propició esta discusión y este debate, que abre las puertas. Estoy seguro de que más temprano que tarde esta ley va a salir

-El Gobierno plantea como un logro en sí mismo terminar el mandato. ¿Usted coincide?

-Sería el el primer presidente no peronista que habiendo sido elegido concluye su mandato desde 1928. Eso habla de los déficits democráticos del funcionamiento institucional de la Argentina. Es importantísimo, porque una parte de las causas que explican el retroceso de la Argentina comparado con los vecinos tiene que ver con la debilidad institucional. Y la debilidad institucional se explica por dos razones: los golpes de Estados o los populismos. El 83 significó dejar atrás los golpes de Estado. Si somos capaces de dar vuelta la pagina del populismo consolidando un proyecto en esa dirección habremos resuelto la causa principal del retroceso.

-La AGN, donde usted trabaja, fue muy importante durante el kirchnerismo. ¿Se están generando pruebas ahora contra la actual administración?

-Durante el kirchnerismo la AGN fue fundamental. Le voy a poner un número. Hay más de 400 informes de la AGN que sustentan y son prueba en casi 200 causas penales. Hoy se están generando pruebas para que el día de mañana pueda haber procesos en contra de quienes hoy están en el Ejecutivo. El papel de la AGN esta más allá de un gobierno y tiene como propósito mejorar y hacer mas eficiente el uso de los recursos públicos.

-¿Macri fracasó económicamente?

-El gobierno de Macri no fue capaz de resolver los problemas económicos de la Argentina, pero no puede ser imputado de haberlos creado. Macri llegó después del experimento político más extenso desde el 1930. El kirchnerismo se fue con una economía en casi default, con un mercado paralelo de cambio del 50 %, con un déficit fiscal récord en la historia argentina, con récord de gasto público y de presión tributaria, disfrutando de los mejores momentos de los precios internacionales, con mayoría política en el Congreso y en las provincias. Esa constelación de viento a favor internacional, legitimidad y apoyo político terminó con uno de cada 3 argentinos bajo la línea de pobreza. ¿Eso se resolvió? No. ¿Algunas cosas se resolvieron? Sí. Se regularizó la situación del exterior con la Argentina, se empezó a poner en orden las cuentas públicas. Los problemas existen y seguirán existiendo. Hacen falta acuerdos políticos de largo plazo. Eso es lo que necesita la Argentina .

-¿El Gobierno no se endeudó indiscriminadamente?

-La cuenta es fácil. Si vos tenes déficit fiscal de los más elevados de la historia argentina. tenes tres maneras de financiarlo: o con deuda interna, o deuda externa o con emisión. No hay magia.

-¿No pasó ahora de financiarlo con deuda externa a financiarlo con deuda interna?

-Tiene que seguir manteniendo bajo control los equilibrios macroeconómicos básicos.

-La UCR marcó disidencias en la administración de la economía. Parte del macrismo marcó las criticas como motor inicial de la crisis.

-No sé si es así, pero en todo caso no nos equivocamos cuando dijimos que había que ser claro sobre la hipoteca que recibió la administración del Presidente. Frente a eso recibimos críticas de la política new age, pero teníamos razón. No nos equivocamos cuando dijimos que había que cambiar la política energética y también el ministro. Tampoco nos equivocamos cuando dijimos que había que ser equitativo en el esfuerzo y poner retenciones. Fuimos recontra criticados y finalmente se hizo. Cuando se hicieron críticas públicas fueron fundadas, propositivas y el tiempo nos dio la razón.

-¿Por qué dijo que los acuerdos políticos tienen mala prensa?

-Hay una tensión entre capitalismo y democracia. El capitalismo es alérgico a la incertidumbre. En democracia la previsibilidad y las reglas de juego deben ser provistas por acuerdos que superen horizontes temporales de los mandatos de los gobernantes. Sucede en los países a los que les ha ido bien. No hablo de Finlandia: hablo de Chile, Uruguay. No puede ser que nosotros no seamos capaces de hacerlo.

-El Presidente no quiso hacerlos.

-Echarle la culpa a un dirigente sindical, a un ministro o al Presidente es lo más fácil. Es un problema de un sistema político que tiene una debilidad en su funcionamiento con partidos que son frágiles y vulnerables. El peronismo, ni hablar; y nuestra coalición es variopinta y tiene un déficit de funcionamiento que, si lo superamos, vamos a contribuir a esa previsibilidad.

-¿Cuántos años puede llevar reducir la inflación?

-El problema básico de la Argentina es que no estamos creciendo. Al no crecer no resolvemos la desigualdad y la pobreza. Para crecer, que nos va a permitir reducir la pobreza y la desigualdad, hace falta reducir la inflación. Para eso, hace falta equilibrios macroeconómicos básicos. Todo eso requiere previsibilidad y certidumbre. Eso lo proveen los acuerdos políticos de largo plazo.

-¿Y qué responsabilidad le corresponde a los empresarios?

-La Argentina salvo excepciones no tiene multilatinas, empresas capaces de competir internacionalmente. Tenemos que aumentar el número de empresas con capacidad exportadora. Hacen falta empresarios que tomen riesgos y algunas de las cosas que hizo este gobierno van en esa dirección. En la Argentina esa dificultad de crecer está explicada también por un capitalismo rentístico, por actores privados que colonizaron el Estado. Se apropiaron de ventajas que no generaron situaciones de crecimientos. Para desmontar esos privilegios necesitás acuerdos políticos que den fortaleza.

-¿El radicalismo debe tener un candidato propio a Presidente dentro de Cambiemos?

-Un radical debiera pensar así: primero la democracia, después la coalición, después los partidos, después los sectores y matices internos y después los hombres. Así como los peronistas tienen eso de Patria, movimiento y hombres.

-Le sugiero algunos nombres: ¿ Martín Lousteau es buen candidato?

-No sé. Me gusta mirar el país. Hoy como mínimo hay 15 provincias donde el radicalismo lidera la oferta electoral. Así como estoy orgulloso de Rubinstein, (Alfredo) Cornejo, (Gustavo) Valdés y Gerardo Morales. Habrá dos de cada tres provincias titularizadas por los radicales.

-¿Y Leopoldo Moreau?

-Me da tristeza.

-¿Jaime Durán Barba?

-Lo conozco. Discutí bastante con él. Creo mucho en los estudios de opinión pública para las campañas electorales. No creo nada en los estudios de opinión pública para las decisiones de política pública. Si la opinión pública guiara las decisiones de política pública, el radicalismo no se hubiera opuesto a la Guerra de Malvinas y todavía deberíamos seguir con la convertibilidad. Para las políticas públicas: seriedad, estudio, análisis y proposiciones pero no “humor social”.

De radical alfonsinista a soporte de Cambiemos

Sus padres y su hermano, españoles de pura cepa, trajeron consigo las ideas republicanas al huir del horror de la guerra, pero nunca militaron dentro de una estructura partidaria. Jesús Rodríguez, quilmeño de nacimiento, se hizo sólo en política en los pasillos del Carlos Pellegrini. “Pensábamos siempre en partidos de historia nacional: la UCR o el PJ. Lo que nos llevó a incorporarnos al radicalismo fue el rechazo a la violencia como método. En aquella época no era fácil, 9 de cada 10 involucrados en la política miraban con simpatía la lucha armada. Así empecé: con el colegio, la facultad y luego el partido”, relata hoy en la Auditoría General de la Nación, último casillero de su extensa trayectoria.

Se recibió en 1979 como economista en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, Con el derrumbe de la dictadura, se convirtió en uno de los protagonistas de La Coordinadora, símbolo de la juventud y la renovación radical. Como presidente de la Juventud del partido fue testigo y protagonista privilegiado del ascenso de Raúl Alfonsín al poder. Hoy en su oficina sobresalen un retrato y un busto del patriarca radical. Rodríguez fue uno de los oradores en el histórico cierre de campaña a los pies del obelisco. “Fue impresionante. Es una situación irrepetible”, dice.

A los 28 años, con el regreso de la democracia le tocó ser diputado nacional. En los afiches posaba con los brazos cruzados. “Parecía TutanKamon”, ríe ahora mientras ceba mate con un termo del equipo de sus amores: San Lorenzo. Cuatro años después renovó su banca y encabezó la boleta de la Capital, uno de los tres distritos de todo el país donde la UCR salió victoriosa.

En mayo de 1989, cuando Carlos Menem ya había sido electo presidente y la hiperinflación terminaba de noquear al “padre de la democracia”, Rodríguez aceptó el cargo de ministro de Economía: duró dos meses. Muchos consideran que sacrificó para siempre su futuro. “Podría hacer una reflexión de ese tipo si hiciera un cálculo de conveniencia personal. No concibo la política como una carrera individual. La política es un proyecto colectivo, no es un proyecto autobiográfico”, sentencia.

La presidencia de Menem lo encontró construyendo una línea interna crítica en la Ciudad frente al ascendente Fernando de la Rúa. En 1993 fue electo una vez más diputado nacional y un año después -tras el Pacto de Olivos- encabezó la lista radical de convencionales constituyentes.

El gobierno de la Alianza lo encontró otra vez en la Cámara de Diputados. A partir de 2005 apostó a reconstruir la UCR porteña. Junto a Ernesto Sanz, en la Convención de Gualeguaychú, en 2015, fue uno de los principales impulsores del acuerdo con Mauricio Macri que derivó en la conformación de Cambiemos. Hoy dirige la Fundación Alem, el think tank radical desde donde salieron los argumentos para algunos de los reclamos más virulentos de los radicales a la gestión de Mauricio Macri; por ejemplo, por las tarifas.

Itinerario

Entrevista cara a cara.  
Jesús Rodriguez, auditor general de la Nación. 
(28.12.2018) 
NESTOR GARCIA

Entrevista cara a cara. Jesús Rodriguez, auditor general de la Nación. (28.12.2018) NESTOR GARCIA

Jesús Rodríguez nació en Quilmes en 1955. Hijo de inmigrantes españoles. Dio sus primeros pasos en política en el Carlos Pellegrini y fue un referente universitario de la UCR y protagonista de La Coordinadora. Se casó con Silvana Rosa Lagrosa. Tuvieron tres hijas y un nieto. Fue cuatro veces diputado por la Ciudad y convencional constituyente en 1994. En mayo de 1989, con la hiperinflación a cuestas, se hizo cargo del ministerio de Economía en el medio de la hiperinflación. Desde 2016 es auditor general de la Nación en representación de la Cámara Baja. Nunca aprendió a tocar bien el saxo o el bandoneón, pero nunca dejó de escuchar tango y jazz.

Clarin