Por qué razón los organismos de derechos humanos están enmudecidos, cuando deberían haber pedido por la aparición con vida de esos argentinos. Acaso estos valen menos que los pseudomapuches que asesinaron y violentaron la propiedad privada, o un tatuador que delinquía cortando rutas.

No he visto una sola marcha en defensa de estos 44 marinos que ponen el pellejo a diario para cuidar el mar argentino, muchas veces a bordo de chatarras. No he visto maestros en los colegios adoctrinando a los niños, inculcándoles el amor hacia la patria y nuestras Fuerzas Armadas; no he visto a una señora, de rostro lánguido, disfrazarse de lastimosa viuda negra para poder aparecer en las tapas de los diarios.

La decadencia y la hipocresía de la izquierda argentina y los organismos de derechos humanos a diario se pone de manifiesto. Por suerte una gran mayoría del pueblo argentino ya no come vidrio.

Mauricio Héctor Llorente
DNI 8.114.618

Diario Cuyo