Lo advirtió Adepa en su encuentro en Mar del Plata. Preocupación por el riesgo de que se invalide la causa de los cuadernos.

“Al cambio de paradigma estructural del modelo de negocios, se le suma un contexto económico complejo, que no es reciente pero que en el último año se vio agravado por la recesión”. Así lo señaló Martín Etchevers, presidente de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa).

Consideró que “la sustentabilidad de la industria y reivindicación del periodismo profesional, son dos caras de la misma moneda. Sin autonomía económica es muy difícil para los medios aspirar a la independencia periodística”.

La 169ª Junta de Directores de Adepa fue presidida por Etchevers, Nidia Povedano (presidenta del directorio de “Río Negro”) y Diego Fuentes. Deliberó en Mar del Plata.

En el marco de ese encuentro, directivos y editores de medios de todo el país participaron de la 5ª Jornada de Capacitación sobre “Pilares para el crecimiento: Modelos, métricas y estrategias comerciales de los medios”.

En tanto, el titular de Libertad de Expresión de esa entidad, Daniel Dessein, divulgó el informe semestral de la comisión:

“Durante la presente gestión se eliminaron muchas de las distorsiones heredadas y se generó un clima de mayor respeto al rol del periodismo. Es de esperar, en el marco del proceso electoral que vive el país, que esa tendencia sea profundizada en la futura administración, y que las diversas fuerzas políticas se comprometan en ello”, sostuvo.

Advirtió asimismo que “el vigente respeto por las libertades tiene como contracara una fragilidad inédita de la industria periodística nacional, que reconoce como punto de partida el colapso institucional y económico de 2001. Al cambio de paradigma de la industria a nivel global, se suma el estancamiento de la economía argentina desde 2011, con la recesión que afecta al país desde hace casi un año”.

Los riesgos del caso D’Alessio

Por otra parte, se ocupó Adepa del caso del intento de “desacreditar el legítimo uso de fuentes por parte de periodistas” en el denominado caso de la presunta extorsión de Marcelo D’Alessio. Añade: “Ellos (los periodistas) pueden cometer errores en su ejercicio profesional, pero no deben ser confundidos con relaciones espurias ligadas a eventuales delitos de sus fuentes”. En ese contexto advierte que “el caso presenta puntos oscuros vinculados al mundo de los servicios de inteligencia, desde donde se impulsaron gravísimas intimidaciones, persecuciones e injerencias en la labor profesional o en la vida privada de periodistas. La opacidad del caso no justifica el evidente propósito, proveniente de ciertos sectores, de invalidar la llamada causa de los cuadernos”, derivada de una notable investigación periodística que puso el foco en la mayor trama de corrupción de nuestra historia”.