La Unión Cívica Radical cierra, así como Cambiemos a nivel nacional, un año lleno de tensiones internas. Y esas diferencias, como no podía ser de otra manera, se vuelcan en los siempre fértiles balances de fines de diciembre, en los que dirigentes partidarios se plantean cómo fue su año y qué esperan del que viene.

En ese sentido, un sector disidente del radicalismo viralizó en las últimas horas un fuerte mensaje de despedida de 2018 en el que denuncia que “la Unión Cívica Radical está siendo manejada por un grupo de dirigentes que valora más los cargos que detentan, que el futuro de nuestro partido como herramienta de cambio de la política argentina”.

“Sólo así se puede entender el silencio de opiniones en el que han sumido al partido las últimas dos gestiones del Comité Nacional”, agrega el texto que lleva la firma de cuatro díscolos: el ex diputado nacional Ricardo Alfonsín; el ex ministro de Trabajo Juan Manuel Casella, Jorge Sappia, presidente de la Convención Nacional de la UCR, y Federico Storani, vicepresidente segundo del Comité Nacional.

En su texto, los disidentes cuestionan el rol pasivo de los radicales dentro de Cambiemos. “La participación no puede ser concebida -como parece ser para la conducción partidaria- como la aceptación acrítica de las posiciones adoptadas por el Gobierno Nacional”, marcan.

“La falta de opinión y de mensaje a la ciudadanía nos condena a la indiferencia, la peor de las consideraciones que puede tener una sociedad sobre un partido político”, siguen y piden volver a alzar la voz dentro de la alianza que conforman con el PRO y la Coalición Cívica para aportar ideas.

Ejemplo de esta falta de participación fue, en las últimas horas, el tema tarifas. La Unión Cívica Radical se enteró de los aumentos a último momento. Pero esa no fue la primera vez, ni tampoco la última, coinciden voces críticas dentro del partido.

“¿Solo los usuarios deben hacer un esfuerzo? ¿Las empresas prestatarias no pueden hacerlo? Si repartir mal los beneficios es injusto, hacer lo mismo con los esfuerzos, lo es aún más”, se quejó hoy Ricardo Alfonsín. El hijo del expresidenta Raúl Alfonsín viene desde hace meses recorriendo diferentes comités de pueblos y ciudades del interior para “despertar” a algunos correligionarios desencantados con el oficialismo.

Es más, ha tenido reuniones con dirigentes de otros sectores de la oposición como Miguel Lifschitz, del socialismo, y Eduardo Duhalde, del peronismo, dos personas que en las últimas semanas hicieron declaraciones públicas para instalar la posibilidad del regreso de Roberto Lavagna con una candidatura.

En ese sentido, el comunicado de fin de año que se envió (y replicó) vía WhatsApp en todo el país apeló a una palabra más que contundente para planificar el 2019: llamaron a “rescatar” a la UCR.

“[Hay que] rescatar al partido de su actual ostracismo silencioso y lanzarlo hacia adelanteen la búsqueda de los caminos hacia el poder que nos permita constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”, instaron.

Esos objetivos y esas palabras no son casuales, desde ya: forma parte del prólogo de la Constitución Nacional recitado por Alfonsín en la campaña del 83′. Un guiño a la mística partidaria que se corea en cada acto del radicalismo desde el 89′ en adelante.

La actual conducción de la UCR está presidida por Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza, y forman parte de la mesa chica de Cambiemos también el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, el diputado de Córdoba, Mario Negri, y el senador por Formosa, Luis Naidenoff.

El mensaje completo

El fin de año y las fiestas son momentos de saludos, pero también de balances y proyectos. Esta es la idea de este mensaje, que, a la vez del deseo de un muy buen comienzo de año a cada uno de los correligionarios, pretende hacer un breve balance de la situación partidaria y proyectarnos como instrumento político hacia el futuro.

La Unión Cívica Radical está siendo manejada por un grupo de dirigentes que valora más los cargos que detentan, que el futuro de nuestro partido como herramienta de cambio de la política argentina. Sólo así se puede entender el silencio de opiniones en el que han sumido al partido las últimas dos gestiones del Comité Nacional.

Juan Manuel Casella.

La participación en Cambiemos no puede ser concebida -como parece ser para la conducción partidaria- como la aceptación acrítica de las posiciones adoptadas por el Gobierno Nacional. La falta de opinión y de mensaje a la ciudadanía nos condena a la indiferencia, la peor de las consideraciones que puede tener una sociedad sobre un partido político. Ni siquiera se advierte que dejando de representar (por falta de opinión), tampoco se aporta lo que se supone debemos aportar a la coalición. No aportamos ideas, y eso puede hacer que, lo que en su momento aportamos como fuerza electoral a la coalición, también pueda verse afectado.

Por ello, algunos nos oponemos a este estado de cosas y afirmamos que nuestra acción política tiene que ser un aporte a la sociedad toda, que nuestros principios y nuestros valores, deben informar las políticas a implementar, pero si ello no se verifica, siempre reivindicaremos nuestro, ideario como objetivo a lograr.

En el curso de este año hemos construido una serie de actos que han asomado como el principio de esa tarea, debiendo mencionar como jalones importantes, la jornada del 29 de septiembre en Tucumán, con importante representación federal, y el encuentro “Futuro y Equidad. Agenda Progresista de la UCR” del 14 de diciembre en el Hotel Savoy de la Ciudad de Buenos Aires.

En esos eventos hemos expresado que nuestro partido tiene, por ideario y por historia, una posición contraria al conservadurismo, y que es preciso alentar decididamente el desarrollo de políticas con fundamento en las ideas de la democracia social (tal como lo sostenía en 1931 Ricardo Rojas en su “Radicalismo de Mañana”).

A partir de esa afirmación ideológica, deberemos definir el rol de la UCR en el panorama político nacional, tratando de integrar una acción común y, simultáneamente, respetando las autonomías provinciales, cohesionada orgánicamente, para rescatar al partido de su actual ostracismo silencioso y lanzarlo hacia adelante en la búsqueda de los caminos hacia el poder que nos permita constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino.

Que 2019 marque el comienzo de la recuperación radical. Que podamos fortalecer, y ampliar en todas las provincias, un Movimiento Nacional por la Democracia Social que sea herramienta válida para esa recuperación que todos anhelamos.

¡Adelante radicales!

Buenos Aires, diciembre de 2018.

Ricardo Alfonsín – Juan Manuel Casella – Jorge Sappia – Federico Storani