Mediados de marzo: sea o no, se necesitan 90 días para ordenar el mapa nacional. Antes que termine febrero, porque requiere tiempo para armar la campaña y el espacio Mayo, casi sobre la hora, porque es su estilo.

Detrás de la incógnita sobre si Cristina Kirchner será candidata presidencial, flota otro enigma: ¿cuándo, en qué escalón de los 150 días que faltan para el cierre de listas, la senadora dará el si o el no?

CFK volvió al sur, luego de pasar algo más de una semana en Buenos Aires. Tiene el radar en las provincias: se desmarcó de la interna peronista en La Rioja y tomó distancia de José Alperovich en el duelo con Juan Manzur en Tucumán.

Así como festejó la megaunidad peronista que Sergio Uñac y José Luis Gioja sellaron en San Juan, en estas horas celebró la parrafada de Manzur a favor de una unidad peronista que la incluya. Al margen de lo suponga ese interés, sigue sin dar pistas claras.

“Cada uno que sale de hablar con ella, dice lo que interpretó: el que quiere que sea, que la vio decidida a ser; el que prefiere que no, que la notó con ganas de ser abuela”, grafica, entre la ironía y la malicia, un operador.

En el primer anillo cristinista dan un indicio: según cómo se arme la grilla provincial. En los próximos 50 días hay cierre de listas en diez provincias, entre ellas distritos clave como Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos

Para marzo, además de estas tres provincias, estará definido el armado peronista en San Juan; Tierra del Fuego, Chubut, Neuquén, Río Negro, La Rioja, San Luis y, quizá, Tucumán. Se podrá medir alcance y profundidad de la unidad.

Pero en el ancho continente del PJ, en la mesa que coordina Gioja, quieren que la duda se despeje antes. El sanjuanino se enfocó en acomodar el dispositivo electoral para una primaria. Circula, sui generis, el nombre “Frente Patriótico”.

“Si ella va a ser, tiene que dejarlo claro en febrero para ordenar la campaña y el armado político: ahora cualquier dice lo que quiere y hace lo que quiere”, apunta un dirigente que la visitó a fin de año. “Con caos no se ganan elecciones”, sintetiza.

Es un mirada política pero, también, logística: debe haber jefatura y eje de campaña, consultor, equipos y big data. En el PJ se suele subestimar ese engranaje pero, luego de dos sablazos de Cambiemos en 2015 y 2017, ponen más atención.

Otro referente de peso interpreta que en marzo, o principios de abril, Cristina debe mostrar su carta: para ser o para no ser. “Estructurar todo el país, listas de diputado y senadora, territorio, campaña y fiscales se necesitan 90 días. Y no es lo mismo con ella o sin ella”, explica a Clarín.

“Su indefinición es un freno a decisiones importantes de campaña”, suma otro dirigente. Un bonaerense arriesga que si no va a competir en persona, Cristina anunciará con cierta anticipación que no estará en la batalla para ayudar a que se ordene el PJ.

Habla del “efecto Hadad”, en referencia al candidato muletto, sobre la hora, que apoyó Lula Da Silva en Brasil y que no consiguió imantar el voto lulista.

Hay diferencia sobre el plazo pero se nutren de una misma percepción: el sistema y “la militancia” necesitan certezas y no es una incertidumbre menor que no esté claro si Cristina estará o no en la boleta.

En un comando de campaña de un candidato K dicen que en las recorridas, los simpatizantes y dirigentes locales piden saber a qué candidato tendrán que salir a sostener en campaña. “Están paralizados”, explica un armador.

Hasta acá, por el panperonismo oficial se mueven Felipe Solá y Agustín Rossi, volvió al ruedo con tropiezos Daniel Scioli y zigzaguea, entre su plan de reelección y una hipotética aventura nacional, Alberto Rodríguez Saá.

Con acto de lanzamiento y candidato a vice, se sumó Guillermo Moreno. Axel Kicillof rankea como dirigente “nacional” pero en el cajón de arena K su nombre aparece en el capítulo bonaerense como potencial candidato a gobernador.

“Ella está preocupada para que alguno repunte”, dice un peronista a Clarín y entiende que si no se anota, Cristina debería “elegir un candidato”. “Pero si para marzo no dijo que no será candidata, daremos por hecho que lo será”, adivina.

Punto ahí: en diciembre, antes de partir al sur, la ex presidente acumuló varias charlas con dirigentes sociales, intendentes, legisladores y candidatos y martilló con el pronóstico de un deterioro pronunciado del gobierno de Mauricio Macri.

La venia de la Jefa

La relación de Cristina Kirchner con los gobernadores del PJ experimenta un cambio de tendencia. Gestos de conciliación recientes de dos mandatarios provinciales, que hasta hace unos meses trabajaban en la construcción de un peronismo alternativo, conviven con una orden de CFK que impartió a sus referentes en todo el país: buscar la unidad.

La instrucción de Cristina ya se tradujo en acuerdos para las elecciones provinciales de cuatro distritos: La Pampa, San Juan, Neuquén y Río Negro. A esas provincias podrían sumarse Tierra del Fuego y Chubut, donde avanzan negociaciones para que el PJ y Unidad Ciudadana (UC) compitan en uno mismo frente electoral. “Cristina bajó una línea muy clara y está muy encima de esas gestiones”, dijeron a La Nación en el Instituto Patria.

En simultáneo a esta estrategia, que podría dejar en minoría a las provincias en las que el kirchnerismo se presente por fuera de la estructura formal del justicialismo, Cristina intentó tomar distancia de las disputas que se dan entre dirigentes peronistas por el poder de un mismo distrito, como son los casos de Tucumán y La Rioja.

Tucumán

El gesto del gobernador de Tucumán, Juan Manzur, que el martes instó a trabajar “por la unidad del peronismo con Cristina Kirchner adentro”, se inscribe en el contexto de la campaña electoral local. El gobernador enfrenta a su antecesor en el cargo, el actual senadorJosé Alperovich, quien se presenta como el candidato de la expresidenta.

Difundida en un video desde la cuenta oficial de Twitter del PJ de Tucumán, la frase de Manzur responde también a gestiones de enviados de Cristina, que le hicieron saber al gobernador que ella no iba a involucrarse en la campaña provincial, más allá de la foto que Alperovich se encargó de publicar en diciembre de su última visita al Instituto Patria.

La Rioja

En La Rioja, donde el exgobernador Luis Beder Herrera intenta recuperar el poder, hoy en manos de Sergio Casas, la expresidenta procuró tomar distancia. Pese a que Beder pretende presentarse como el candidato del kirchnerismo, la UC de La Rioja se declaró neutral respecto de la consulta popular que promueve Casas para poder seguir en el cargo.

Tierra del Fuego

Con menos repercusión que Manzur, Bertone había caminado a fines de diciembre el sendero de la reconciliación. “El peronismo debe buscar lo mejor del pasado y unirlo con los aportes de los nuevos gobernadores. No se puede desconocer el aporte de votos de Cristina. Ignorar eso sería absurdo”, dijo, en una entrevista con Télam.

Después de dos primeros de años de mala relación, la gobernadora y el kirchnerismo fueguino iniciaron un proceso de acercamiento, que podría derivar en la conformación de un frente electoral común para las elecciones provinciales. La fuerza de la expresidenta gobierna las dos ciudades más importantes de la provincia, con Walter Vuoto (Ushuaia) y Gustavo Melella (Río Grande).

Chubut

Ese acuerdo, sin embargo, todavía no está asegurado. Tampoco lo está en Chubut, pese a que el intendente de Comodoro Rivadavia y posible candidato del kirchnerismo, Carlos Linares, abrió el dialogo con el gobernador, Mariano Arcioni. El diputado nacional Santiago Igón, dirigente de La Cámpora, trabaja para ampliar el frente, aunque finalmente no haya acuerdo con el mandatario.

El panorama está más claro en La Pampa y en San Juan, donde el PJ y UC irán en la misma boleta. En el primer caso, la unidad se logró a partir de la reconstrucción del vínculo entre Cristina y el gobernador Carlos Verna, que postula como sucesor al diputado Sergio Ziliotto. La referente de La Cámpora, María Luz Alonso, ocupará un lugar “entrable” en la nómina para la Legislatura provincial. La unidad en San Juan se alcanzó por negociaciones entre el gobernador Sergio Uñac y el diputado José Luis Gioja.

El acuerdo en Neuquén incluye la definición de la fórmula para la gobernación, que integrarán el kirchnerista Ramón Rioseco y Darío Martínez, diputado nacional del FPV y presidente del PJ local. En Río Negro, la unidad es limitada, ya que si bien se selló un acuerdo con el intendente de General Roca, Martín Soria, el diálogo no incluye al senador Miguel Ángel Pichetto, uno de los precandidatos presidenciales del PJ alternativo. Otra provincia donde el peronismo se encamina a un acuerdo es Mendoza.

Son más complejos los casos de Entre Ríos y Chaco, donde los referentes locales del kircherismo, Sergio Urribarri y Jorge Capitanich, respectivamente, tiene un grado mayor de autonomía para definir la estrategia. En Salta, pese al enfrentamiento entre Cristina y Urtubey, el kirchnerismo no descarta llegar a un acuerdo para las elecciones provinciales, con el diputado nacional Sergio Leavy como referente y encargado de la negociación.

Con poco peso en las decisiones, el kirchnerismo respalda las estrategias electorales de los gobernadores Alberto Rodríguez Saá (San Luis), Lucía Corpacci (Catamarca), Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Gildo Insfrán (Formosa).

Clarin/la nacion