El Gobierno está buscando una reducción en los costos energéticos. Está en diálogo con generadores eléctricos y productores de gas para la reducción de los precios de esos sectores.

Para la electricidad, la Secretaría de Energía le planteó a los generadores que quiere cambiar la forma en que se paga. Se buscaría una fórmula que incluya potencia. Habría cierta desregulación y un rol disminuido de la mayorista Cammesa. El asunto aún está en discusión.

En el gas, siempre es más costoso en invierno que en verano. Las principales empresas también quieren celebrar contratos de abastecimiento a largo plazo con las distribuidoras, pero aún el marco regulatorio no lo permite. Sobre este sector pende la amenaza de una disminución de los incentivos a la producción de gas nuevo, como el que se obtiene en Vaca Muerta.

Los subsidios energéticos llegaron a $ 148.574 millones en noviembre, lo que representa un incremento del 62% con respecto a los $ 90.000 millones de dinero público del mismo período de 2017. Aunque el Poder Ejecutivo paga menos por el gas en dólares, la devaluación del peso encareció todos los costos del sistema.

En transporte, las subvenciones estatales ya superaron los $ 90.000 millones, un 15% más que en 2017. Cuando se paguen los sueldos y medio aguinaldos de diciembre, la previsión que el gasto público para colectivos y trenes supere el umbral de los $ 100.000 millones.