La cotización del dólar volvía este miércoles a estar presionada por la tensión en el mercado financiero y subía unos 50 centavos hasta los 37,60 pesos comprador y 39,40 pesos vendedor.

Esos precios se observaban en las pizarras del Banco de la Nación Argentina, en las que el viernes el tipo de cambio minorista cerró en los 37,10 comprador y 38,90 pesos vendedor.

En el Mercado Abierto Electrónico (MAE) el tipo de cambio mayorista también operaba con tendencia alcista, alcanzando los 38,60 pesos en la punta vendedora, 1,4% arriba del viernes previo a Navidad.

La suba en ese segmento donde operan bancos y empresas era entonces de 60 centavos, respecto del cierre del viernes cuando se cerraron precios en 37,77 comprador y 37,97 pesos vendedor.

Tal como anticipó este diario en su edición impresa de este miércoles, el precio del billete estadounidense estará bajo presión en la Argentina al menos hasta el viernes por varios factores.

No obstante, no hay peligro de una nueva crisis cambiaria al menos en el corto plazo dado que la política monetaria prevé mecanismos de estabilización, con bandas cambiarias de no intervención que este miércoles operaban en 37,01 pesos comprador y 47,89 pesos vendedor.

Entre las razones se encuentra la inminente reglamentación del impuesto a la renta financiera, producto de la reforma tributaria, algo que los inversores financieros ven como una estocada a su capital.

Además, desde hoy quedan sólo tres días para que los inversores rescaten los Fondos Comunes de Inversión (FCI) con el objetivo de no pagar el impuesto a los Bienes Personales, lo que genera algunas tensiones en el mercado de cambios.

En paralelo, las monedas de América Latina pierden terreno frente al dólar estadounidense en medio de la volatilidad de los mercados que ha llevado a los inversores a abandonar activos de riesgo.

A su vez, las Bolsas del mundo están a la baja por varias razones, entre las que se destacan la ralentización de la economía global, el conflicto comercial entre Washington y Beijing, el cierre parcial de la administración en Estados Unidos. Esta situación golpea principalmente a las economías emergentes, por la salida de capitales.