Tras un martes de caos financiero desatado en parte por el endurecimiento de la postura de Alberto Fernández ante el FMI, que hizo inferir al mercado que, tal vez, el propio organismo se niegue a efectuar el desembolso por US$ 5.400 millones previsto para septiembre, el dólar y el riesgo país siguieron escalando.

Después de haber llegado a los $ 61, la divisa cerró en $ 60,17 para la venta y $ 56,27 para la compra, según el promedio que hace el Banco Central. Esto significa un incremento de $1,5 con respecto al cierre de este martes.

En el mercado mayorista, donde operan bancos y empresas, la divisa cerró con un alza de $ 1,85, a $ 58,10.

El Banco Central realizó el martes seis subastas y vendió un total de US$ 302 millones para contenerla. Este miércoles arrancó la primera venta a media hora de abierto el mercado. En todo el día vendió US$ 367 millones en siete subastas. También colocó US$ 60 millones por cuenta de Hacienda. Así, se volcaron al mercado US$ 427 millones. En total, el volumen operado fue de US$ 765,464 millones.

El riesgo país, que el martes llegó a 2.001 puntos básicos, alcanza 2.125 a causa de una nueva baja de los bonos de la deuda argentina. Este miércoles, luego del mediodía, ya estaba en los 2.112 puntos

Los bonos se desplomaron el martes hasta 10%, lo que provocó que el índice de riesgo país se disparara hasta los 2001 puntos, un nivel que refleja claramente que para el mercado la deuda argentina deberá atravesar un proceso de reestructuración que por ahora nadie alcanza a imaginarse en qué términos se va a dar.

Esa convicción se sostiene en que a las tasas que rinden hoy los bonos argentinos, se hace imposible una refinanciación. Un ejemplo: un bono que vence en octubre de 2020 (es decir en algo más de 13 meses), rinde más del 100%. Letras que vencen en octubre rendían más del 50%. La anomalía argentina queda otra vez a la vista. Los países de la región no pagan más del 2 o 3% anual por un bono similar.

Clarin