eandro Santoro, legislador electo por Unidad Ciudadana, pasó un momento incómodo esta semana, al ser descubierto con un sillón de otra legisladora en su despacho. Se trató de un malentendido, según explicó el legislador en diálogo con Eduardo Feinmann.

Un colaborador del integrante de la agrupación “Los Irrompibles” caminaba por los pasillos del primer piso del Palacio de la Legislatura porteña cuando vio un sillón Chesterfield de tres cuerpos y consideró que en el despacho de su jefe quedaría mucho mejor.

Según dio a conocer Infobae, Santoro desconocía que ese sillón había sido depositado en el pasillo mientras se llevaban a cabo unas refacciones en el despacho 111, que ocupó Graciela Ocaña hasta diciembre y que ahora le pertenece a su delfín, María Sol Méndez.

El legislador LEANDRO SANTORO ya se disculpó por el mal entendido con el sillón. Me dio todas las explicaciones del caso y estoy convencido que fue solo un error.

Al notar el faltante, Méndez recurrió al personal de seguridad, quienes comenzaron una requisa despacho por despacho hasta que encontraron el sofá en la oficina de Santoro. Al ser consultado sobre cómo había llegado hasta allí, el legislador dijo que como lo vio en el pasillo, pensó que lo habían tirado.

“Vivo en un monoambiente, apenas tengo un sofácama que es el que usan mis hijas, ¡y tengo que fumarme un quilombo por un sillón que pensé que lo estaban dando de baja! La verdad, pensé que le habían comprado uno mejor…”, comentó Santoro, según reprodujo Infobae.

Este es el sillón de la disputa, no era para tanto…

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