A tono con un sistema económico cada vez más globalizado, el segmento petrolero de la Argentina le prende una vela a Oriente Medio, a la espera de que se aplaque la disputa que sostienen Estados Unidos y su incidencia directa en la cotización del crudo internacional.

De ocurrir lo contrario, señalan sendos actores de la actividad consultados por iProfesional, las consecuencias para el país en términos de producción y desembolsos de capital para la ampliación de reservas pueden resultar fuertemente negativas.

De hecho, el despegue que viene exhibiendo el valor del barril tras la intensificación de las hostilidades ya se hace sentir en los números de las compañías, que hoy por hoy observan cómo el precio supera los u$s65, siendo que en el último tramo de 2019 la mayoría de las firmas del rubro definió costos en base a una estimación de u$s60.

Analistas y ejecutivos señalan que sólo un incremento de las naftas de al menos 15% y la suba de varios puntos en el valor vigente para el barril interno –hoy en el orden de los u$s56–, podrían amortiguar en cierta medida este ritmo ascendente que viene mostrando el crudo externo en este primer tramo de 2020.

Si bien el precio sobre el final de esta semana se estacionó muy cerca de los mencionados u$s65, lo cierto es que tras la respuesta bélica de Irán al asesinato de Qasem Soleimani, la cotización de la unidad de crudo alcanzó rápidamente los u$s70.

En el ámbito local, semejante despegue encendió la luz de alerta en el grueso de las compañías. Y rápidamente brotaron los primeros temores ante un eventual freno en las inversiones si el petróleo no vuelve a los niveles previos a este nuevo desafío que mantienen persas y estadounidenses.

“El movimiento del barril internacional, combinado con el valor interno fijado, puede poner a las empresas en terapia intensiva si no se aplican medidas como la suba en los surtidores. U otras medidas que moderen el impacto de lo que ocurre afuera. La brecha en los costos se está haciendo enorme. El contexto actual puede traer desde desinversiones a desabastecimiento”, dijo ante iProfesional Emilio Apud, ex secretario de Energía e integrante del directorio de YPF durante el macrismo.

“Para las empresas que refinan, este encarecimiento del crudo les pega de lleno en los costos. De ahí que podría haber una producción menor de naftas y eso luego nos traslada a un escenario de faltantes. Al mismo tiempo, un valor superior afuera respecto de lo que se paga el barril a nivel local implica pérdida de atractivo para quienes exploran en el país. Esto redundaría en una caída muy fuerte de las reservas y un aumento en la necesidad de importar petróleo. El escenario puede hacerse dramático”, señaló.

Desfasaje a la vista

Entre los analistas, la visión que predomina es similar. Exponen que el precio interno quedó lejos del exterior aun cuando tuvo lugar una baja en estos últimos días. Y también señalan que el precio en el surtidor quedó al menos 14 puntos por debajo del requerimiento financiero de las petroleras.

Un incremento en ese orden, explican, le aportaría algo de oxígeno a las cajas de empresas como YPF o Axion, que cuentan con negocios integrados y pueden sortear de mejor manera la coyuntura vía la comercialización en estaciones de servicio. Una situación distinta enfrentan traders como Trafigura, firma que importa todo el producto que luego ofrece en su red de puntos de expendio Puma.

“Cuando ocurren estas turbulencias y se generan desfasajes como el actual, lo que ocurre es que los planes de inversión entran en evaluación o directamente se paralizan. Esto que ocurre fuera de la Argentina no es positivo ni para Vaca Muerta ni para la producción de petróleo convencional. En tanto acá se paga menos por el barril, se pierde incentivo para buscar o extraer más crudo”, explicó a iProfesional Horacio Lazarte, especialista del sector energético.

El experto aclaró que una instancia así de negativa sólo podría tener lugar si el incremento del crudo internacional sigue su curso a lo largo de varios meses.

“En el mercado está la sensación de que el precio actual, con el pico de 70 dólares, no es el valor real del barril. Y que hay que esperar a que su cotización se estabilice a partir de la quietud en el escenario político. El problema para las empresas y también para el Gobierno será importante si eso no ocurre y la escalada se acelera. En tanto acá el barril se paga 56 dólares, una cotización externa del orden de los 70 dólares o más afectará los planes de inversión”, expresó.

Lazarte expuso que en un contexto como el vigente mantener el congelamiento en el segmento de las naftas complica sobremanera los números de las empresas. “Si no hay una actualización en los valores, entonces todo empieza a hacerse difícil para las petroleras. Y más aún para las compañías que no están integradas y, por ejemplo, basan su negocio en el refinamiento. Hay que ver cómo sigue todo a nivel internacional y esperar a que se estabilice un precio de referencia tras los vaivenes de estas semanas”, dijo.

Otras voces opinan diferente. “El impacto en los planes de las petroleras no debe medirse a partir del vaivén diario que muestra o puede sufrir el barril internacional. No habrá grandes cambios en las inversiones si el crudo aumenta por unos días. La mayoría de los desembolsos pautados para las zonas petroleras en Argentina y el mundo se calculan sobre la base de cuanto menos dos años”, aseveró un experto interpelado, en off the record.

Al margen de esta aclaración, el analista reconoció que un enfrentamiento militar abierto entre Estados Unidos e Irán bien podría “hacer saltar al barril” a un valor de cuanto menos 100 dólares. Y que semejante cambio sí modificaría el escenario de inversiones petroleras en la Argentina si es que aquí el Gobierno mantiene su actual régimen de pautas para la actividad.

“Por el momento, en el sector no se baraja la idea de que algo así pueda ocurrir. Pero ¿quién podría descartarlo? Por lo pronto, se espera que con las últimas declaraciones de Trump el precio del barril comience a mostrar un descenso importante. Hace una semana nadie suponía que la unidad podía cotizar a 70 dólares. Para el mercado ese no es un valor real. Si el barril se tranquiliza habrá pasado gran parte del peligro para los planes de las compañías en la Argentina”, concluyó.

Por ahora no aumenta

Atento a lo que viene ocurriendo en Oriente, en la Argentina el gobierno de Alberto Fernández se apuró a blindar el precio local de los combustibles de repercusiones similares.

“No habrá chances de que la nafta y el gasoil suban sus valores en el corto plazo y menos por razones vinculadas al ataque con misiles de Irán a Estados Unidos perpetrado en la noche de este martes pasado”, dijeron fuentes oficiales a iProfesional.

“Mientras el valor del dólar en el país se mantenga estable como se evidencia en estos momentos, las naftas no tienen por qué cambiar de valores”, añadieron.

Dicho de otra forma, la política definida por la secretaría dependiente del Ministerio de Desarrollo Productivo es impedir subas en los surtidores si no se mueve la cotización de la moneda norteamericana, independientemente de lo que suceda con el precio del barril en el mercado internacional.

Es más, la Secretaría de Energía comenzó una serie de encuentros con los principales referentes de las petroleras con operaciones en Argentina para analizar, precisamente, la situación del sector y, entre otros temas, evaluar el precio local de los combustibles.

Las reuniones comenzaron con los máximos ejecutivos de YPF y continuarán estas próximas semanas cuando se convoque a los accionistas de Axion, Shell, Pampa Energía y el resto de las petroleras locales.

IProfesional