Por estas horas, las oficinas del Ente Descentralizado de Obras Sanitarias son escenario de gritos, discusiones y portazos que sumergen al organismo en una crisis interna de difícil resolución.

Según aseguran distintas fuentes vinculadas al EDOS, el conflicto viene de larga data. El estilo de conducción a “rienda corta” y “mano dura” del interventor Juan Grigolatto habría dado resultados en lo operativo, pero también desgastado la relación con varios empleados, lo que motivó reclamos reiterados que se derivaron en reuniones donde la ausencia de voluntad conciliadora y la postura irreductible de algunos trabajadores impidió una efectiva mediación entre las partes.

Es así que, estando resentido el funcionamiento de la cadena de mandos y con Grigolatto de licencia por unos días para replantear la situación, comienza a tomar protagonismo una empleada de nombre Silvia Benítez, quien excediendo claramente sus funciones, imparte directivas, ordena traslados y movimientos y pretende apropiarse por la fuerza de la conducción del Ente, agravando aún más el conflicto y generando mayor tensión en una situación que de por sí está al límite de desbordarse.

Ahora la pelota está en la cancha del Intendente Enrique Cresto, quien evidentemente tendrá que poner las cosas – y la gente – en su lugar para reencauzar la situación y poner a todos a trabajar con el objetivo que debe primar en toda repartición del Estado: cumplir con eficiencia y brindar un mejor servicio, según pudo saber Cadena Entrerriana