Desde un principio, los movimientos políticos, agrupaciones proponen dar batalla por las ideas y uno de los principales objetivos es la revolución de las conciencias para consolidar los gobiernos de cambio. Sin embargo los únicos cambios que se han dado en el Gobierno, en los Estados, en los Pueblos se sintió siempre en los bolsillos de los más humildes mientras las bancas de los distintos estamentos del estado se ven pobladas, repobladas, superpobladas por quienes quieren vivir del Estado y no para el Estado siendo estos personajes, socios vitalicios de los distintos organismos.

Debemos dejar de construir discursos políticos para fanáticos o aplaudidores e invertir en acciones, nos toque o no estar en lugares de función pública.

Es vital que los jóvenes obtengan un análisis de la situación social, de la realidad económica, del cambio histórico. Es fundamental construir debates, sobre todo desde las escuelas. Se debe analizar la realidad de los jóvenes, sus vivencias, sus ideas, sus inquietudes, sus gustos, su visión de futuro porque nuestras reformas de normativas en muy poco tiempo, permitirán cooptar votos en los jardines de infantes sin siquiera medir la capacidad, el interés o el conocimiento del grado de responsabilidad que contiene ser un ciudadano elector.

Figúrense que tan descuidados son los partidos políticos: aún con la posibilidad de diagramar un “Instituto de Formación Política” no se toma siquiera en consideración la idea. Esta mirada corresponde al pensamiento de: Uno fue, es y será el candidato o la candidata por los siglos de los siglos Amén.

Por ello, nuestros jóvenes deben formar ateneos, centros de debates, encuentros, seminarios, desde las secundarias, los institutos terciarios y las universidades para que se produzca una nueva paleta de posibles candidatos a corto o largo plazo. Tantos errores cometieron las clases políticas históricas que, los cambios de figuritas para uno u otro lugar ya no causa ninguna simpatía. Por el contrario, a una Ciencia tan notable para el desarrollo de la vida en sociedad como es La Política se la mira con desprecio y muchas veces con rechazo.

La juventud no debe ser enredadera de los históricos nombres de los afiches. Deben resetear al ciudadano con acciones, con nuevas propuestas realizables, sin utopías, con sinceridad sobre aquello que se puede hacer, sobre lo que se sabe hacer y sobre lo que se aprenderá a hacer porque, a la vista está que nuestros políticos históricos parecen hadas de cuento con súper poderes para resolver en un discurso de media hora, seguridad, trabajo, educación cuando en más de treinta años de democracia solo han demostrado nepotismo, corrupción, soberbia, imposición, compra de voluntades, perpetuidad.

Es clave formar jóvenes con pensamiento crítico, ciudadanos conscientes y con principios firmes para derrumbar el clientelismo, el ideal de “El Estado me lo dará todo”, e incluso formar nuevas generaciones con una mirada esperanzadora para ellos y preocupados activamente por el bienestar del prójimo.

Enviado por: Mario Marcelo Cáceres

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