Sin romper relaciones pero con presiones institucionales, el gobierno de Macri intenta mostrarse como el líder sudamericano de la resistencia contra la ‘dictadura venezolana’

El canciller argentino, Jorge Faurie anunció que el gobierno de Mauricio Macri no reconocerá como legítimo el nuevo período que Nicolás Maduro comenzó hoy en Venezuela, aunque no se espera que la administración Macri avance más que eso.

Incluso Faurie confirmó que no romperán las relaciones diplomáticas con el país bolivariano, como sí lo hizo Paraguay, que llamó de vuelta a su representante en Caracas.

Macri hace equilibrio entre su postura contra Venezuela que la expresa en reuniones del Mercosur y de la ONU, la postura anti belicista de la diplomacia nacional la lucha para convertirse en líder regional para occidente sin perder terreno con Jair Bolsonaro, que aparece con promesas de reformas más profundas.

El nuevo canciller de Bolsonaro, Ernesto Araujo, con varios años en el palacio Itamaraty, aseguró que Brasil “debe enfrentar las amenazas, y la principal proviene de regímenes no democráticos que exportan el crimen, la inestabilidad y la opresión”.

En su nueva etapa de política exterior “no se puede simplemente rechazar dictaduras como Venezuela y Cuba”. 

A pesar de su postura ‘halconizada’ Bolsonaro negó que Brasil vaya a apoyar una intervención militar en Venezuela, pero se espera -todavía no lo hizo- que se exprese aún más encarnizadamente que el gobierno argentino contra Maduro.

Argentina por su parte espera que la escalada institucional -Grupo de Lima, OEA, La Haya- presione sobre Maduro para lograr un cambio de régimen, aunque el heredero de Hugo Chavez bien lejos está de hacer caso.

Mientras tanto, el hombre al que los dos presidentes quieren seducir también se expresó: “Los Estados Unidos condenan hoy la ilegítima usurpación de poder de Madurotras las elecciones desleales e injustas que impuso al pueblo de Venezuela el 20 de mayo de 2018”, publicó el Departamento de Estado.

“Los Estados Unidos siguen siendo firmes en su apoyo al pueblo venezolano, y continuarán usando todo el peso de los Estados Unidos. Poder económico y diplomático para presionar por la restauración de la democracia venezolana”, agregaron.