José Alperovich, senador peronista por Tucumán, ratificó este lunes a Clarín que se sumará al futuro bloque del kirchnerismo en el Senado. “Tenemos que estar todos juntos, lo que viene no va a ser fácil”, apuntó el ex gobernador tucumano.

El senador también se mostró en contra de las disputas por puestos clave en la Cámara alta, como la de la conducción del interbloque que agrupara al kirchnerismo con el peronismo y la de la presidencia provisional del Senado.

“Cristina es la que ganó y a ella entonces le corresponde poner a las autoridades. No hay que pelearse por los cargos, hay que estar todos juntos”, subrayó el senador.

Contra algunas especulaciones, Alperovich también confirmó que la senadora por Tucumán Beatriz Mirkin irá con él al bloque K. “Bety es un soldado. Entre ambos formamos una sola cosa”.

La decisión de Alperovich y Mirkin de sumarse al bloque cristinista le aseguró al espacio la hegemonía dentro del futuro interbloque. Hasta ahora los poroteos daban parecidos.

Pero más allá de los números, todo indica que las definiciones serán políticas y que las tomarán entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández​, quienes se encuentran reunidos este lunes.

Para la jefatura del interbloque los que más suenan son la mendocina Anabel Fernández Sagasti y el histórico peronista Jorge Taiana, quien asumirá como senador en reemplazo de Cristina.

Hay varios senadores peronistas que se entusiasman con que sea Taiana el elegido: lo describen como amable y buen negociador. Fernández Sagasti tendría una ventaja: Cristina siente debilidad por esta joven senadora de La Cámpora.

El problema es justamente que algunos senadores justicialistas no aceptan quedar bajo el liderazgo de un kirchnerista o una camporista. Son los que propusieron que en caso de que CFK elija al jefe del interbloque, ellos deberán poner al presidente provisional. O viceversa: ellos se quedan con el interbloque y Cristina con la provisional.

Este sector empuja para uno de esos cargos a Carlos Caserio. El cordobés jugó fuerte por Alberto Fernández, pero ahora no tiene garantías de quedarse con algún cargo importante. A esto se le suma un problema político: le resulta imposible tener que volver a Córdoba, un distrito profundamente anti K, teniendo como jefa de bancada a un cristinista.

En caso de no ser tenido en cuenta, el sector amenaza con formar rancho aparte, aunque sean un bloque pequeño: es improbable que en el salto sean acompañados por senadores que responden a gobernadores peronistas. Aunque autónomos, votarían lo que pida Alberto F.

En el kirchnerismo no descartan que ese escenario pueda concretarse, aunque aseguran que no está en peligro el número para sesionar.

Pero en el búnker de Alberto Fernández rechazaron que pueda haber una ruptura. “No va a pasar, nunca pasa cuando el peronismo está en expansión y ganador”, dijeron las fuentes consultadas. Y agregaron: “Tensionan solo para negociar”.

Clarin