La investigadora del Conicet, Sandra Pitta, declaró ayer públicamente que analiza denunciar a Alberto Fernández luego de que el precandidato presidencial del Frente de Todos la señalara en un acto con científicos por haber firmado una solicitada a favor de Mauricio Macri.

“No lo descarto (iniciar acciones legales). Lo estoy pensando, meditando, me lo han sugeridomuchos abogados y gente que no conozco que se ha ofrecido a asesorarme y ayudarme a presentar una demanda. El, al personalizar el comentario, me está exponiendo y eso es un delito”, afirmó a lo largo del día de ayer en declaraciones a la prensa.

Para Pitta, las palabras del candidato K fueron “un escrache“. “Lo que hizo él me recordó mucho al jubilado amarrete“, dijo, en referencia al escrache público de la ex presidenta Cristina Fernández a un hombre que, en tiempos de cepo cambiario, presentó una cautelar para comprar dólares y regalárselos a su nieta. Pitta, incluso, fue más allá: “Me recuerda a ciertas historias de científicos en la Alemania nazi”.

La polémica escaló cuando el miércoles a la tarde, en un acto proselitista en la Facultad de Ciencias Exactas, Fernández dijo que “a ningún investigador nunca le voy a preguntar cómo piensa ni a quién vota. Así que, Sandra Pitta, no tengas miedo, te prometo que te voy a cuidar como a todos ellos, porque vos valés mucho igual que todos ellos”. Los científicos que lo escuchaban, identificados con el kirchnerismo, aplaudieron.

Ayer, el candidato del Frente de Todos buscó bajar los decibeles tras la reacción de Pitta y su amenaza de denunciarlo. “Harto estoy de la locura argentina, no voy a hacer nada para revivirlo, voy a hacer que todos nos respetemos. Le pido por favor que se saque ese problema de su cabeza y ponga su esfuerzo por su trabajo que es muy importante”, expresó en una entrevista con Radio con Vos. “Chicos, para asustarme hace falta más. Esto los describe a ustedes. No a mí. Gracias a todos los que se están solidarizando conmigo en este momento. No me importa el bullying”, había tuiteado Pitta. “En Ciencia y Técnica estamos mal y se pronunció en este período”, había dicho la científica sobre la política de Macri para el sector.

El Gobierno, por su parte, celebró las declaraciones de Alberto Fernández en el aula magna de la facultad de Ciencias Exactas. En la Casa Rosada consideran que el candidato presidencial del Frente de Todos “señaló” a la científica que la semana pasada fue una de las 150 firmantes de la carta de adhesión a la candidatura de Mauricio Macri.

En el Ejecutivo calificaron su intervención como un error más de una campaña opositora desorganizada y consideraron que su desliz sirve como un excelente “recordatorio” para los votantes indecisos, los más codiciados en este momento de la campaña.

“Quiero expresar mi solidaridad con Sandra Pitta que fue señalada por Alberto Fernández públicamente al manifestar su apoyo al presidente Mauricio Macri. Expuso la verdadera cara del kirchnerismo”, expuso el primer candidato de Juntos por el Cambio en la Ciudad, Maximiliano Ferraro. Otros referentes del oficialismo, como Laura Alonso y Graciela Ocaña, también expresaron su solidaridad. El diputado Waldo Wolff aseguró que presentaría un proyecto de repudio.

Funcionarios del área, como los secretarios de Planeamiento en Ciencia, Jorge Aguado, -un hombre de Marcos Peña- y el de Articulación Científico Tecnológica, Agustín Campero, se comunicaron directamente con Pitta. Ambos son los encargados del segmento de científicos para la campaña.

Félix Requejo, director de un Instituto Conicet en La Plata e integrante del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas del organismo, había criticado a Pitta en su perfil de Facebook. “¿Volverá a trabajar?¿No tendrá vergüenza? Estos personajes son los que necesita Macri, los que disfrazan, los cobardes, perversos”.

El macrismo reconoce que no es la alternativa política preferida de la comunidad científica. Medidas antipáticas para el sector los separaron de la mayoría un universo -que calculan- supera los 100 mil votantes.

“Vamos a alterar creencias” repetía Marcos Peña, cuando Macri asumió en 2015. Consideraba que durante la gestión el Presidente se eliminaría los temores infundados de sectores que creían que el nuevo gobierno barrería con sus espacios, Por ahora no lo logró.

La degradación del ministerio de Ciencia y Tecnología -creado en 2007- a secretaría fue una de ellas, que se tradujo en reiteradas tomas de su edificio por parte de los científicos.

Fernández prometió restaurar su rango y apuntó contra Lino Barañao, el único ministro de Cristina Kirchner que Macri mantuvo en su cargo. El funcionario le había dicho a Clarín que permanecería en su cargo para garantizar la ejecución presupuestaria y en su entorno ponían como fecha límite para recuperar el rango. Sin embargo, se quedó y ahora está consustanciado con el frente oficialista. De hecho, participó del primer encuentro nacional de Juntos por el Cambio en Parque Norte.

La reducción de ingresos al Conicet (un universo de 26 mil personas entre becarios, investigadores y administrativos) fue otro de los puntos de quiebre con la comunidad científica; igual que el congelamiento de subsidios para trabajos de campo. Pasaron de 830 en 2015 (sin la actualización presupuestaria) a 650 en 2016 y 450 a partir de 2017. En el Ejecutivo sostiene que compensaron al incorporar más de 300 doctores al sistema universitario.

La partida presupuestaria para el ministerio/secretaría creció 198% durante este mandato, pero no alcanzó el ritmo de la inflación y el Gobierno pidió reconvertir el enfoque de la Cartera al servicio del aparato productivo. Los salarios, tampoco. Siguieron la paritaria de la administración pública nacional y ahora negocian para Hacienda para seguir la pauta de los docentes universitarios.

“El presupuesto disminuyó pero menos que otros ministerios. Lo que más nos afectó fue la devaluación porque los equipos y reactivos son importados. Se tratará de compensar eso en el presupuesto 2020”, explicaron cerca del Barañao. En el Ejecutivo insistieron en que desde 2015 incorporaron 2800 personas entre investigadores y personal de apoyo.

El Frente de Todos en la Ciudad tomó nota del descontento científico -que para el Gobierno es parcial- e incluyó a la ex directora del Conicet, Dora Barrancos, como segunda candidata a senadora.